De Bethune presenta: DW5 Cempasúchil Una creación única para la colección Maestri’art

Como cada año en México en el Día de Muertos, la flor de Cempasúchil canta la

alegría de una celebración perdurable.


Una conversación que abarca dos épocas entre dos excepcionales grabadores de arte.

El primero es José Guadalupe Posada, el legendario grabador mexicano y virtuoso del cincel, que hizo bailar a los muertos a finales del siglo XIX.


Su trabajo es interpretado con el contemporáneo talento del arte suizo de la grabadora Michèle Rothen, trabajando de la mano con Denis Flageollet, maestro relojero y fundador de De Bethune.


¡De Bethune celebra a México! ¡De Bethune celebra el Día de los Muertos!


Entre la vida y la muerte, los tragos de tequila y el sincretismo religioso, donde las prácticas y creencias se fusionan alegremente en un día que se ha convertido en parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Bienvenido a México, en donde los cementerios se transforman en pistas de baile, las tumbas en mesas, los altares en suntuosos buffets, todo cubierto con delicadas flores de Cempasúchil bajo la mirada de la benévolamente Catrina.


El primer y segundo día de noviembre, la festividad moviliza a toda la población. Las familias se reúnen, levantan altares decorados para sus seres difuntos, decorándolos con ofrendas, a veces modestas, a veces suntuosas, pero siempre desde el corazón y hermosas memorias - se visitan cementerios y se organizan comidas festivas en medio de las tumbas.. Inscrito en 2008 en la Lista de Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, el Día de Muertos es el punto culminante de las festividades latinoamericanas, con ríos de pétalos color naranja de los ramos de Cempasúchil, que desbordan un aroma intenso, guiando a los espíritus de los difuntos de vuelta a su hogar.


Un homenaje al destacado trabajo de Posada


Han habido y hay muchos relojes con temática de calaveras y del Día de los Muertos, pero ninguno de ellos inspirados por el grabado del artista mexicano José Guadalupe Posada. Con el DW5 Cempasúchil, Denis Flageollet, maestro relojero y fundador de De Bethune, establece un diálogo entre su amiga, alma gemela y colaboradora de toda la vida, la talentosa grabadora de arte suizo Michéle Rothen y el reconocido grabado mexicano del siglo pasado.


Posada (1852-1913). El genio del grabado. Sus dibujos han conquistado la eternidad. Aunque falleció en la indiferencia, desde entonces nunca ha dejado de ser redescubierto más allá de México, donde su obra se ha vuelto parte del patrimonio nacional, especialmente desde el centenario de su muerte en 2013. El grabador de calaveras, ofrece imágenes de esqueletos más vivos que los vivos.


Bendecido con movimiento, el osado, divertido y pintoresco de Posada, elimina la frontera entre la vida y muerte. Nunca antes la representación de la muerte había sido tan divertida y alegre. El virtuoso del cincel le ha dado la vuelta a lo macabro, fusionándose con la forma singular en que los mexicanos celebran a la muerte con alegría y felicidad. En el corazón de sus creaciones, las reinas del festival, las calaveras, están por todas partes. Calaveras sonrientes, esqueletos divertidos que brincan coquetamente con sombreros de copa y botines, el ojo y la mano diestra de Posada, capturan una imagen que rebosa de vida. Con más de 15,000 grabados catalogados, su legado sigue siendo inmenso.


Un reloj que habla de la alegría, tanto como de precisión y complicaciones.


Bajo el trazo del lápiz de Denis Flageollet y Michèle Rothen, la caja del DW5 Cempasúchil ofrece un espectáculo único. Donde Posada grabó sus calaveras en placas de zinc, Denis Flageollet y Michèle Rothen las miniaturizan al extremo, solo para darles más relieve y volumen.


En el exterior de la pieza, el relojero nos presenta un mundo fantasmagórico inspirado en el descubrimiento, de un viaje a través del Atlántico, de un antiguo grabado que representa una alegre representación de Posada. En el interior, el mundo real de la precisión e ingeniería de la relojería.


El reloj da testimonio de una visión de júbilo como la expresada por y sobre el Día de los Muertos, pero con un profundo conocimiento y respecto de los maestros relojeros del pasado, que trasciende y sublima. A través de esta creación única, como puente entre los mundos del arte y la relojería, De Bethune establece un punto entre los reinos de la vida y la muerte. El DW5 Cempasúchil, transforma el saber en emoción y la técnica en pura belleza. Para De Bethune, el enfoque se aplica tanto en el arte como en la relojería. El DW5 Cempasúchil pertenece a ambos mundos. Habla de la genuina alegría como de la precisión y de las complicaciones.


La alianza del titanio azul y el oro

Una nueva tecnología para la combinación de dos metales


Más allá del desafío de una re interpretación contemporánea de los grabados del artista mexicano, Denis Flageollet y Michèle Rothen, presentan los desafíos técnicos adicionales de no solo trabajar con una caja de titanio, sino que también de tenerla en color azul, grabada a mano y decorada por primera vez con delicadas inserciones de oro, así como el grabado para magnificar las flores de Cempasúchil. Y para aumentar aún más el nivel de dificultad, se utilizan diferentes tipos de aleación de oro de 18 k.


Los colores de los metales… uno de sus patio de juegos favoritos de Denis Flageollet. Rápidamente le quedó claro el tema que queríamos, un reloj para el Día de los Muertos requería un enfoque diferente, un juego de matices para acentuar el nerviosismo del famoso retrato de La Catrina de Posada.


Oro blanco, oro amarillo, oro rosa, oro verde (una combinación de oro de 18k con una pizca de plata), y un nuevo jazpeado en oro (una combinación de oro blanco, oro rosa y oro amarillo): El incomparable conocimiento de Denis Flageollet dio rienda suelta a su imaginación. Gracias a su nueva técnica, desarrollada en su taller, los metales parecen tener armonía al unirse de forma natural. Los múltiples niveles de tonalidades de la decoración ofrecen una magnífica y sutil profundidad visual acentuada por las partes grabadas.


Apreciará también dos pequeñas esferas que indican las fases lunares. Compuesta por dos hemisferios, unidos y pulidos, uno por el acero azul y otro de paladio, las esferas guían al ojo al display minimalista digital de horas y minutos, visible a través de un cristal tallado a mano cuya elaboración requiere de una gran maestría.


Los grabados de Michèle Rothen: diferentes, una sensación de inmensidad y volumen expresados con gran detalle.


Entre el grabado y la microescultura, el trabajo de Michèle Rothen supera todos los estándares. Precisión infinita e infinitesimal unida a un talento artístico suizo reconocido entre los mejores.


El grabado fue particularmente difícil en esta pieza debido a que el titanio presenta un reto en sí mismo (es un metal mucho más fuerte y resistente que el acero). Combinar con el oro fue un gran desafío. Grabar juntos agregó otro grado de dificultad. Primero, por el desafío en conseguir que coexistan dos metales diametralmente opuestos: titanio fuerte y rígido, con oro blando y maleable. En segundo lugar, porque las temperaturas a las que se pueden trabajar los dos metales, son muy diferentes.


Un guiño travieso: la parte trasera del reloj también trata de una verdadera obra de arte. Hecha también de titanio y oro de 18 quilates, está adornada con una inmensa calavera, "otra verdadera calavera" decorada con múltiples flores, con dos grandes cuencas oculares, a través de las cuales se puede admirar el resorte de equilibrio del movimiento.


Con el DW5 Cempasúchil, De Bethune interpreta la noción de tiempo en la cultura mexicana, la permeabilidad aceptada entre el mundo real y el inframundo, imaginando un objeto para medir el tiempo que habla de todas estas transiciones.


Una referencia a los relojes del siglo XVI y finales del siglo XVIII.


Si De Bethune aprecia las referencias de una gran tradición relojera de la Ilustración, es también por la inmensa creatividad que reside en el corazón de sus reinterpretaciones contemporáneas.


En la opinión de Denis Flageollet, los relojes más hermosos que representan calaveras, fueron indudablemente fabricados en el Renacimiento. Conocidos como “memento mori” (en Latín un objeto guardado como recordatorio de la inevitable muerte), los relojes tenían forma de calavera, grabados, finamente cincelados, apreciados por los conocedores desde el final del siglo XVI. Otra técnica que siempre le ha intrigado es la aplicada a los relojes de bolsillo elaborados en tonos dorados, que estuvieron de moda al final del siglo XVIII y en la primera mitad del siglo XIX.


Cempasúchil


De acuerdo a las creencias, los pétalos de la flor de Cempasúchil, retienen el calor del sol y encarnan lo divino. El nombre proviene de Cempohualxochitl, que significa “veinte flores” en Náhuatl, la lengua indígena de los aztecas que la usaban como decoración en sus entierros. El eterno amor del Xochitl, materializado por esta flor, podía curar enfermedades porque creían que provenían de la tristeza o el miedo y el amor verdadero lo cura todo.


Porque la tristeza, el miedo, la muerte… No es el final, sino el inicio. ¡Vida! El culto de la muerte mitificado en alegría, la maraña de símbolos y colores para celebrar el viaje de las almas en su viaje en transición de nuestro mundo al siguiente y viceversa. En el cruce de 3,000 años de tradición y una fiesta más viva que nunca, todos tienen su propia forma de celebrar el Día de los Muertos.


En definitiva, el DW5 Cempasúchil es el producto de una de extrema mecánica en miniatura al servicio del diseño - del cual es tiempo es solo un elemento. El homenaje de De Bethune a la obra de Posada solo aparece como un mecanismo para contar el tiempo en este mundo alegre e imaginario que no solo juega con el tiempo, sino que también tienen su propio sentido del tiempo.






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